Jessie Phillips
Prof. Candelaria Stacato
Literatura Argentina
18 de abril 2012
Un comentario
social sobre el gobierno de Rosas
“El Matadero”, escrito por Esteban
Echeverría es un buen ejemplo de cómo la literatura es una expresión de la
realidad. Echeverría escribió la realidad como la vio e hizo una crítica del gobierno de Rosas llena de
ironías y criticismos que provocaban emociones y frustraciones en el lector.
Como un producto del movimiento del Romanticismo y un miembro de la Generación
del ’37, construyó sus ideas y sus pensamientos en una manera muy específica…
Antes
de explicar cómo llegó a escribir “El Matadero”, es importante ver el contexto
socio- histórico del momento. Dicen que el movimiento del Romanticismo nació
alrededores del año 1830 en Argentina, y todavía antes en Europa. Empezó como
una respuesta, o una oposición al
Clasicismo y sus conceptos de reglas estrictas sobre el arte en general.
Los románticos intentaron romper las normas para implementar las ideas del
liberalismo que no necesariamente seguían lo lógico, la razón o lo equilibrio.
El Romanticismo es un movimiento totalmente caracterizado por el individuo y
sus deseos. No es decir que es una anarquía, sino un énfasis sobre los derechos
civiles del artista, autor y el ciudadano normal. Tiene el sentido que con
liberalismo, la sociedad tiene el poder en lugar do un monarquía y por eso, la
literatura y el arte y muchas ideas en generales expresan la importancia del
pueblo .
En
Latinoamérica, los intelectuales, por la nueva descubierta independencia,
buscaban una manera en la que podrían crear una identidad nacional a sus
propios países. Como en el principio de siglo XIX, Latinoamérica se encontró
con muchos cambios en lo político,
los intelectuales de la élite vieron la necesidad del liberalismo y de sus
conceptos de democracia autónoma. Durante el movimiento de Romanticismo, un
hombre llamado Marcos Sastro, abrió su librería en la que los intelectuales se
reunían para discutir el futuro de sus países. Se veían a si mismos como la oportunidad y la convicción para ser
los guías culturales para el pueblo.
La generación ’37 englobó en el Salón
Literario, y todos los escritores compartían similar educación, clase sociales
e ideas del proceso desarrollo de la sociedad. En Argentina, los miembros
sentían que necesitaban lograr dos objetivos para acceder el poder como tenían
los países europeos; el cambio político y el cambio cultural. Con el
conocimiento del político en Francia, ellos querían implementar una
organización del estado nacional (democracia) en lugar de la que ya existía. Al
otro lado, uno más “Americanista”, querían separarse de la cultura de España
para crear su propio perfil, un alma nacional. Al final, no pudieron lograr
ambos metas porque son opuestas y eligieron la primera opción (lo político) y
por eso, se enojaban con Juan Manuel Rosas porque lo veían como un tirano que
quiso concentrar todo el poder del estado y un líder que les ignoró sus
sugerencias para civilizar el pueblo para ganar el apoyo de esa sociedad
“primitivo”.
Esteban Echeverría, un escritor muy
involucrado en el movimiento romántico, tenía opiniones igualmente fuertes como
las de sus compañeros con respeto a la inferioridad de España, el gobierno de
Juan Manuel Rosas y el valor del pueblo. Su realidad era que España fue un
desastre de país en comparación a los otros europeos y que Argentina perdió la
oportunidad de mejorar como una nación civilizada cuando Rosas llegó a poder.
Su opinión de Rosas era que él y sus seguidores, los Federales, anularon los
derechos de los argentinos y por esta forma, no pudieron cultivarse porque los
puso como esclavos. Echeverría tenía el pensamiento que ellos del campo (o
ellos no tan educados) eran los que necesitaba ser civilizados. El problema
surgió porque los pobres apoyaban y creían en Rosas y por eso Echeverría
escribió una critica cáustica que juzga no solamente al gobierno sino, al
pueblo también.
Echeverría emplea el uso de ironía y
atractivo emocional para mostrar a los Unitarios (los opositores a Rosas) como
héroes al final de l historia. Empieza su obra con la voz del narrador llena de
exageración y sarcasmo para que el lector sepa que el gobierno y la iglesia de
esa época son glotones y corruptos y que en realidad, no les importa su pueblo
que les apoya ni hacían lo mismo
que les decían. Nombra los Unitarios “salvajes” y personas que se burlan de los
santos y la iglesia, mientras los Federales respetaban todas las reglas y las
normas. El texto se estableció en
cuaresma cuando hay una regla que los católicos no pueden consumir carne
durante los cuarenta días. El narrador expresa que la iglesia y el gobierno
tenían total control de los conscientes y los estómagos del pueblo, y a través
de esto este, se puede ver un critico de los Federales y el pueblo y cómo sus
miembros ciegamente confiaban en el gobierno. Echeverría sugiere fuertemente,
que ellos son esclavos del régimen de Rosas.
La segunda parte de la historia es
supuestamente una vista más neutral, que muestra el caos que sucede en el
matadero. La diferencia es que antes del punto cierto, escribe lo qué los Federales
dicen, pero después de este punto, escribe lo qué hacen en realidad. El narrador expresa los Federales como salvajes,
violentos y sin pensamientos propios durante la escasez de la carne. Los Federales,
los líderes en particular, son hipócritas porque no les permiten comer carne a
los otros, pero ellos sí la comen. El narrador expresa bien que el matadero es
un espacio de barbarie y salvajismo. La “chusma”, representa la gente del
pueblo de Buenos Aires que obedece las órdenes del Juez (otro personaje usado
para describir Rosas) sin objeción. La chusma es clasificada por su pasividad e
irracionalidad y el hecho que, en ese contexto socio-histórico, Buenos Aires
era chiquito en comparación con el resto del país. Es decir que los Federales
se equivocan en su búsqueda de poder porque Buenos Aires no merece centrarse
todo el país en su lugar sin la cooperación de todos.
Al final de la historia, los Federales
ven el Unitario caminando y ellos se emocionan. Las personas empiezan a
gritarle y a hacerle burlar. Eligen Matasiete a matarlo porque piensan que lo
haría con coraje. El unitario los resiste pero eventualmente muere no por la
mano de Matasiete, sino por su propia ira. Muere casi por la tortura de los Federales
y por eso básicamente, Matasiete lo mata como si fuera un toro. El narrador
representa el Unitario como un mártir por la causa contra los Federales y sus
modos violentos. Matasiete, en realidad, es una metáfora de la policía privada
de Rosas que estaba compuesta de hombres de pocas palabras y muchas acciones
quienes realizaban los logros de Rosas sin hesitación. El narrador dice sobre
los Federales: “¡Qué nobleza de alma! ¡Qué bravura en los Federales!, ¡siempre
en pandilla cayendo como buitres sobre la víctima inerte”. Pruebas de otro
comentario sobre su incapacidad de pensar por sí mismo.
Mientras contando la historia, el
narrador apenas podía ocultar su sarcasmo. La historia es una sátira con muchos
símbolos de la época; la iglesia, las vacas, la barba del Unitario, etc. Aún la
sangre de las vacas restantes representa
los Federales y sus pensamientos (sangre, porque es rojo y los Federales
eran representados por el rojo). La gente estaba acostumbrada a las ideas de
los Federales y cuando la lucha para el poder surgió, el pueblo echaba de menos
los procesos del pasado. Las palabras que el narrador elige son muy
descriptivos (pecadores, impíos, salvajes, violentos) y pueden transmitir los
sentimientos de Echeverría claramente. Como la voz del narrador es muy fuerte y
usa descripciones de los dos partidos, se puede ver el cambio de voces y cómo
destaca el asco sutil de Echeverría. Su objetivo en escribir las
contradicciones fue para mostrar la falsedad de los Federales.
“El Matadero” es una obra innovador que
examina una posición contra el gobierno de Rosas. Esteban Echeverría tiene una
postura muy fuerte con ideas liberales que son muy evidentes por la voz
utilizada por el narrador. Expresa claramente su realidad y la realidad de
muchos intelectuales y Unitarios de esa época y por eso, vemos el valor de la
literatura a través de su función social.
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