Sunday, June 3, 2012

El matadero - literatura argentina














Jessie Phillips
Prof. Candelaria Stacato
Literatura Argentina
18 de abril 2012
Un comentario social sobre el gobierno de Rosas
“El Matadero”, escrito por Esteban Echeverría es un buen ejemplo de cómo la literatura es una expresión de la realidad. Echeverría escribió la realidad como la vio e hizo una crítica del gobierno de Rosas llena de ironías y criticismos que provocaban emociones y frustraciones en el lector. Como un producto del movimiento del Romanticismo y un miembro de la Generación del ’37, construyó sus ideas y sus pensamientos en una manera muy específica…
Antes de explicar cómo llegó a escribir “El Matadero”, es importante ver el contexto socio- histórico del momento. Dicen que el movimiento del Romanticismo nació alrededores del año 1830 en Argentina, y todavía antes en Europa. Empezó como una respuesta, o una oposición al  Clasicismo y sus conceptos de reglas estrictas sobre el arte en general. Los románticos intentaron romper las normas para implementar las ideas del liberalismo que no necesariamente seguían lo lógico, la razón o lo equilibrio. El Romanticismo es un movimiento totalmente caracterizado por el individuo y sus deseos. No es decir que es una anarquía, sino un énfasis sobre los derechos civiles del artista, autor y el ciudadano normal. Tiene el sentido que con liberalismo, la sociedad tiene el poder en lugar do un monarquía y por eso, la literatura y el arte y muchas ideas en generales expresan la importancia del pueblo .
En Latinoamérica, los intelectuales, por la nueva descubierta independencia, buscaban una manera en la que podrían crear una identidad nacional a sus propios países. Como en el principio de siglo XIX, Latinoamérica se encontró con  muchos cambios en lo político, los intelectuales de la élite vieron la necesidad del liberalismo y de sus conceptos de democracia autónoma. Durante el movimiento de Romanticismo, un hombre llamado Marcos Sastro, abrió su librería en la que los intelectuales se reunían para discutir el futuro de sus países. Se veían a si mismos como  la oportunidad y la convicción para ser los guías culturales para el pueblo.
La generación ’37 englobó en el Salón Literario, y todos los escritores compartían similar educación, clase sociales e ideas del proceso desarrollo de la sociedad. En Argentina, los miembros sentían que necesitaban lograr dos objetivos para acceder el poder como tenían los países europeos; el cambio político y el cambio cultural. Con el conocimiento del político en Francia, ellos querían implementar una organización del estado nacional (democracia) en lugar de la que ya existía. Al otro lado, uno más “Americanista”, querían separarse de la cultura de España para crear su propio perfil, un alma nacional. Al final, no pudieron lograr ambos metas porque son opuestas y eligieron la primera opción (lo político) y por eso, se enojaban con Juan Manuel Rosas porque lo veían como un tirano que quiso concentrar todo el poder del estado y un líder que les ignoró sus sugerencias para civilizar el pueblo para ganar el apoyo de esa sociedad “primitivo”.
Esteban Echeverría, un escritor muy involucrado en el movimiento romántico, tenía opiniones igualmente fuertes como las de sus compañeros con respeto a la inferioridad de España, el gobierno de Juan Manuel Rosas y el valor del pueblo. Su realidad era que España fue un desastre de país en comparación a los otros europeos y que Argentina perdió la oportunidad de mejorar como una nación civilizada cuando Rosas llegó a poder. Su opinión de Rosas era que él y sus seguidores, los Federales, anularon los derechos de los argentinos y por esta forma, no pudieron cultivarse porque los puso como esclavos. Echeverría tenía el pensamiento que ellos del campo (o ellos no tan educados) eran los que necesitaba ser civilizados. El problema surgió porque los pobres apoyaban y creían en Rosas y por eso Echeverría escribió una critica cáustica que juzga no solamente al gobierno sino, al pueblo también.
Echeverría emplea el uso de ironía y atractivo emocional para mostrar a los Unitarios (los opositores a Rosas) como héroes al final de l historia. Empieza su obra con la voz del narrador llena de exageración y sarcasmo para que el lector sepa que el gobierno y la iglesia de esa época son glotones y corruptos y que en realidad, no les importa su pueblo que les apoya ni hacían  lo mismo que les decían. Nombra los Unitarios “salvajes” y personas que se burlan de los santos y la iglesia, mientras los Federales respetaban todas las reglas y las normas. El texto se estableció en  cuaresma cuando hay una regla que los católicos no pueden consumir carne durante los cuarenta días. El narrador expresa que la iglesia y el gobierno tenían total control de los conscientes y los estómagos del pueblo, y a través de esto este, se puede ver un critico de los Federales y el pueblo y cómo sus miembros ciegamente confiaban en el gobierno. Echeverría sugiere fuertemente, que ellos son esclavos del régimen de Rosas.
La segunda parte de la historia es supuestamente una vista más neutral, que muestra el caos que sucede en el matadero. La diferencia es que antes del punto cierto, escribe lo qué los Federales dicen, pero después de este punto, escribe lo qué hacen en realidad. El narrador expresa los Federales como salvajes, violentos y sin pensamientos propios durante la escasez de la carne. Los Federales, los líderes en particular, son hipócritas porque no les permiten comer carne a los otros, pero ellos sí la comen. El narrador expresa bien que el matadero es un espacio de barbarie y salvajismo. La “chusma”, representa la gente del pueblo de Buenos Aires que obedece las órdenes del Juez (otro personaje usado para describir Rosas) sin objeción. La chusma es clasificada por su pasividad e irracionalidad y el hecho que, en ese contexto socio-histórico, Buenos Aires era chiquito en comparación con el resto del país. Es decir que los Federales se equivocan en su búsqueda de poder porque Buenos Aires no merece centrarse todo el país en su lugar sin la cooperación de todos. 
Al final de la historia, los Federales ven el Unitario caminando y ellos se emocionan. Las personas empiezan a gritarle y a hacerle burlar. Eligen Matasiete a matarlo porque piensan que lo haría con coraje. El unitario los resiste pero eventualmente muere no por la mano de Matasiete, sino por su propia ira. Muere casi por la tortura de los Federales y por eso básicamente, Matasiete lo mata como si fuera un toro. El narrador representa el Unitario como un mártir por la causa contra los Federales y sus modos violentos. Matasiete, en realidad, es una metáfora de la policía privada de Rosas que estaba compuesta de hombres de pocas palabras y muchas acciones quienes realizaban los logros de Rosas sin hesitación. El narrador dice sobre los Federales: “¡Qué nobleza de alma! ¡Qué bravura en los Federales!, ¡siempre en pandilla cayendo como buitres sobre la víctima inerte”. Pruebas de otro comentario sobre su incapacidad de pensar por sí mismo.
Mientras contando la historia, el narrador apenas podía ocultar su sarcasmo. La historia es una sátira con muchos símbolos de la época; la iglesia, las vacas, la barba del Unitario, etc. Aún la sangre de las vacas restantes representa  los Federales y sus pensamientos (sangre, porque es rojo y los Federales eran representados por el rojo). La gente estaba acostumbrada a las ideas de los Federales y cuando la lucha para el poder surgió, el pueblo echaba de menos los procesos del pasado. Las palabras que el narrador elige son muy descriptivos (pecadores, impíos, salvajes, violentos) y pueden transmitir los sentimientos de Echeverría claramente. Como la voz del narrador es muy fuerte y usa descripciones de los dos partidos, se puede ver el cambio de voces y cómo destaca el asco sutil de Echeverría. Su objetivo en escribir las contradicciones fue para mostrar la falsedad de los Federales.
“El Matadero” es una obra innovador que examina una posición contra el gobierno de Rosas. Esteban Echeverría tiene una postura muy fuerte con ideas liberales que son muy evidentes por la voz utilizada por el narrador. Expresa claramente su realidad y la realidad de muchos intelectuales y Unitarios de esa época y por eso, vemos el valor de la literatura a través de su función social.





No comments:

Post a Comment